SEMANA SANTA

 En Semana Santa, en El Cerrito, Valle, se respira más aroma a sahumerio que olor a caña de azúcar. Allí, la bulla cotidiana de la plaza principal se silencia ante el paso de las procesiones a las que se unen centenares de habitantes de Guacarí, Santa Elena, Rozo, Palmira, Cali, Ginebra y turistas de otras regiones del país

Es tal la devoción de este pueblo por la Semana Mayor que 50 familias se encargan de arreglar cada paso, cuidar, restaurar, guardar y conservar las imágenes que fueron traídas por el padre Francisco Rada en 1940
La Semana Santa en El Cerrito cumple 160 años durante los cuales se ha posicionado como monumento histórico de Colombia, patrimonio religioso del Valle y la más organizada del país. Además del valor religioso, tiene otros atractivos como el concierto de música religiosa el martes; el cine foro en la plaza principal el miércoles, pero la ceremonia que más devotos y peregrinos atrae es la del Descendimiento de Cristo, el Viernes Santo
.
 

Ese día los cerriteños veneran las imágenes de Jesús y las de Dimas y Gestas sobre las tres cruces que el resto del año permanecen vacías en una especie de Gólgota, frente a la iglesia del Perpetuo Socorro. Alumbrantes llegados de todos los rincones del país y del exterior acompañan la ceremonia, que se efectúa en medio del sermón del descendimiento.Entre los 49 pasos, las imágenes más admiradas son: La Piedad, el Señor del Perdón, el Señor de la Caña, el Cristo y el Santo Sepulcro. La amabilidad de los cerriteños, el clima agradable y sitios de atracción hacen más amable la estadía de los turistas. 
HISTORIA RELIGIOSA DE EL CERRITO
Las primeras capillas que se levantaron en las haciendas de san Jerónimo de los ingenios, El Alizal, La Concepción y San Agustín y los diferentes oratorios de los predios de chontaduro, Piedechinche, El Paraíso y La Merced; permitieron a los esclavos y campesinos libres cumplir con su preceptos religiosos.
En la medida en que los núcleos de población se fueron fortaleciendo, las haciendas con capillas se convirtieron en los sitios preferidos por los lugareños para asistir a los oficios religiosos. Así las capillas se hacen más populares, mientras que los oratorios tienen una utilización restringida por parte de los hacendados y sus familias.
El recinto de la capilla de San Agustín se abrió para que los campesinos de la región, donde más tarde se fundaron los poblados de El Cerrito y Santa Helena, llegaran en determinadas fechas a realizar sus celebraciones religiosas.
Se sabe que como en esta capilla había varias imágenes del siglo XVIII pero las que resaltaban por llamar la atención de los fieles eran las de San Agustín y la de nuestra señora de Chiquinquirá.
Debe pensarse que desde aquella época se hacían fiestas religiosas en la hacienda para celebrar la fecha de cada santo y donde la feligresía asistía en masa al predio.
Para realizar las ceremonias los dueños de San Agustín, contrataban sacerdotes de Guacari y Palmira. De este ultimo poblado después de 1819, llegaba a ejecutar las festividades el padre Manuel José Guzmán, quien fue nombrado párroco de esa población, mas tarde el padre Guzmán, cuando se hizo propietario de un predio vecino a San Agustín, llamado la Aurora, ve la necesidad de fundar en la zona minifundista adyacente a su hacienda, la villa de el Cerrito. Fundada la población es nombrado sacerdote en la nueva comunidad. Se levanta la primera capilla y para celebrar la primera misa se pidió prestada la imagen de San Agustín y nuestra señora de Chiquinquirá. La primera capilla era pajiza. En 1826 un año después de la fundación, en una carta enviada a su superior en Popayán, le pide que le permita construir un templo, en el mismo sitio que se a levantado el primero, digno del creador y la feligresía. La construcción de el templo se inicio en 1830 y al morir el padre Guzmán ya esta terminada.
En 1831 fue elevada a categoría de parroquia y durante esos primeros años se contó con la presencia de las imágenes de San Agustín y nuestra señora de Chiquinquirá
El nuevo propietario de la hacienda San Agustín, Santiago Riascos, y el sacerdote Patricio Paredes llegaron a un acuerdo para que el óleo y la imagen reposaran definitivamente en el templo de el Cerrito con lo cual todo los elementos sagrados pasaron hacer propiedad de la parroquia.
Fue un triunfo de los fieles pero el fin de la capilla de San Agustín la cual se deterioro rápidamente a comienzos del siglo XX.
La actividad del padre paredes fue muy accidentada debido a la época anticlerical en la que le correspondió ejercer como sacerdote en El Cerrito. Los terrenos de los cementerios fueron expropiados por el gobierno radical, los que siguieron funcionando como cementerios civiles. Los habitantes debido a los rigores de la guerra, estaban extremadamente pobres por eso ayudaban muy poco al párroco. Para colmo de males, la parte alta de la única torre del templo fue destruida por un rayo y las hormigas arrieras la invadieron. Ese era el panorama de la gestión del párroco Paredes. No hay noticias de la compra de imágenes. Al haber tantas limitaciones para las actividades religiosas es de suponer que no existían procesiones de semana santa antes de 1886. al fallecer el padre Paredes, es sucedido por el padre Peña, quien le entrega al padre Campo en el año 1881.
En 1886las relaciones entre iglesia y estado se hacen cordiales y el padre Campo inicia su amplia actividad social en beneficio del municipio. Construye el nuevo frontis del templo, la casa cural, la escuela para niñas pobres (orfelinato), el hospital y embellece el cementerio con una capilla central y lo encierra con una hermosa construcción arquitectónica. Es con el padre Campo, en el siglo XVIII cuando se inician las celebraciones de semana santa. Esa idea la trae de Popayán, pues su actividad sacerdotal la realizo en pueblos cercanos a esa ciudad, donde si existe una tradición de las procesiones desde la época colonial. Ese proyecto es bien acogido por la feligresía de la región y se inicia así, las celebraciones de la semana de pasión. Para ello adquiere varias imágenes, con recursos personales y de los fieles, funda el grupo de santos varones.
En 1905, el padre Campo se traslado a Buga y allá permaneció algún tiempo, hasta que fue nombrado el padre German Palau, quien trajo nueva mente al padre Campo y lo coloco al frente de las obras que este había dejado empezadas como el cementerio y el convento de las hermanas de la caridad.
El padre Palau se separo de la parroquia y fue subrogado por el padre Francisco Antonio Rada, el 5 de julio de 1917, quien con su temperamento alegre y emprendedor, consiguió varias imágenes de soldados, marías y nazarenos en la ciudad de Popayán, para organizar los pasos de las procesiones.
El padre Rada murió el 2 de febrero de 1945 y le sucedió el presbítero Jesús Antonio Castro Barrera, quien fuera mas tarde obispo fundador de la diócesis de Palmira, después vino el padre Córdoba y luego el padre Miguel Ángel Zúñiga, quien trajo la mayoría de las imágenes que salen en las procesiones de El Cerrito y que  fueron fabricadas en la ciudad de Medellín, en los talleres del almacén de artículos religiosos la economía.
Después vinieron otros sacerdotes como Ospina, Lopera, Gómez, Jiménez, River y Cardona; en este ultimo curato se fundo la asociación de cargueros de El Cerrito, desde 1968, universitas inicio la regida de las procesiones, durante el curato del padre Lopera. En 1990 durante el curato del padre Bernardo Escobar Gómez, se dio inicio a una nueva era en las procesiones de El Cerrito, creándose la junta pro-semana santa, que hizo una transformación total, reglamentando muchas cosas y cambiando algunas costumbres existentes.


Desde 1990, hasta nuestros días las procesiones han venido mejorando y ganando fama a nivel nacional, lo cual es un orgullo cerriteño.

SEMANA SANTA SEMANA SANTA Reviewed by cerritel on 7:39 Rating: 5
Con la tecnología de Blogger.